jueves, 11 de junio de 2009

Ese ángel


Caí en cama, el hospital se hizo mi casa, mis ojos se cerraron con la esperanza de no volver a abrirlos mi estado de inconciencia deambulaba entre la vida y la muerte, veía horribles abismos de oscuridad que se perfilaban a cada lado del camino donde mi conciencia sin materia deambulaba, podía oír entre lagrimas y sollozos voces conocidas que en ese mundo de oscuridad a la que me acercaba solo hacían mas difícil mi andar, no sabia que pasaba pero mi mente no tenia un cuerpo, solo veía una vereda apenas iluminada donde mi ser pasaba hacia lo mas oscuro, caminaba solo con un rastro de memoria pero con los sentidos al máximo, siento frío, sed hambre, tristeza, una tristeza tan profunda como la misma muerte, eso era estaba muriendo, no había mas remedio, eso era lo que pasaba, mi cuerpo y mi mente estaban en dos grandes dimensiones alejándose una de otra, a pesar de que en este sitio no tenia cuerpo, podía moverme podía sentir la angustia, sabia que en el momento en que cayera al vacío que me rodeaba todo abría acabado no volvería jamás, sentía miedo , un miedo como nunca antes lo había sentido, deseaba llorar como esos llantos que oía a lo lejos pero sentía que se iban alejando poco a poco, mientras mas avanzaba por ese sendero de oscuridad mi esencia se volvía mas pesada, estaba recuperando al menos en apariencia mi cuerpo, sabia que estaba abandonado el mundo, la vida tal cual como yo la conocí, muerto, muerto era lo que mi mente una y otra ves repasaba, mi mente me atormentaba una y otra ves con imágenes de mi cuerpo terrenal siendo devorado por gusanos, esos malditos gusanos veía como se introducían en mi boca descarnada, como deambulaban en mi cuerpo, en mi carne putrefacta, como se deslizaban en las cuencas de mis ojos vacíos, podía sentir como se comían esa carne sin vida que apenas estaba sujeta a un hueso de mi cuerpo, caí de rodillas , mientras me daba cuenta que estaba todo mi cuerpo, podía ver mis manos, mis piernas y sentí algo calido caer en mi mano, era una lagrima, podía llorar, en esa dimensión entre la vida y la muerte podía llorar no lo creía ahora era cada ves mas difícil poder guardar el equilibrio entre la vida y la muerte, solo me quedaba seguir avanzando, algo me repetía que siguiera avanzando, pero a cada paso que daba la brecha se hacia cada vez mas delgada, sabia que en un momento debía de caer en ese abismo y que eso significaría mi muerte, llore, no sabia que hacer, me encontraba solo y sentía miedo, no deseaba morir no aun, las voces casi y ano las percibía eran como simples ecos a mis espaldas, sus llantos su angustia era lo único que se me había quedado en la cabeza, mis ojos ya no podían derramar mas lagrimas, todo lo que me rodeaba era oscuridad la angustia y ano podía crecer mas en mi cerebro la palabra final llego y se planto como una verdad absoluta, poco a poco me levante del suelo, gire sobre mis talones para poder quedar frente al abismo, mis piernas me temblaban mi cuerpos estremecía de miedo y simplemente me arroje a la nada, paresia que estaría una eternidad cayendo sin tocar un fondo , cuando en mi rostro sentí la humedad de una lagrima, mientras me daba cuenta que no seguía cayendo, pero si me encontraba en el vacío, paresia que me había atorado con algo o algo me sujetaba, otra lagrima humedeció mi rostro y me di cuenta que no era mía, hacia abajo solo había oscuridad, pero al mirar hacia arriba me di cuenta que alguien me sujetaba la mano, ese alguien brillaba con una luz muy brillante , tanto que no podía ver su rostro, pero sabia que era ese alguien que estaba llorando por mi, me tenia fuerte mente sujeto de la mano, pero una gran tristeza lo estaba embargando, no sabia que hacer en ese momento mientras que de su cuerpo veía como caían delicadas plumas brillantes, mientras de sus costados un par de alas lo sostenían en el aire, en medio del abismo, en medio de la oscuridad era el único punto luminoso que podía distinguirse, poco a poco sentía el movimiento de esas alas que me estaban llevando hacia arriba, me estaban regresando ala vida, mientras la luz que emanaba iba en aumento a tal punto que era segadora, pero me sentía seguro el tener la sujeta de la mano, de pronto no pude sostener la vista por la gran luz que también ahora me envolvía y me hacia sentir calido.

Abrí los ojos poco a poco, me encontraba de nuevo en el hospital, mire a mi alrededor y un bulto que reconocí de inmediato como una gran persona en mi vida me tenia fuertemente sujeto de la mano, se encontraba dormida sobre mi, no sabia cuanto tiempo llevaba ahí pero paresia una eternidad, mi mano estaba húmeda por sus lagrimas, con la otra mano libre le acaricie el cabello, con lo cual despertó sobre saltada mientras que en sus ojos hinchados de tanto llorar volvían a salir las lagrimas, mientras que entre sollozos me decía “volviste” y yo le conteste “ no, tu me trajiste de nuevo” y nos fundimos en un abrazo, mientras, por la habitación del hospital una pluma blanca y brillante jugaba con las ráfagas del viento en todo el cuarto.

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